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Los errores más comunes antes de invertir en energía

Invertir en energía es una decisión empresarial. Sin embargo, muchas veces se aborda como una simple decisión tecnológica: qué instalación poner, cuántos paneles caben o qué presupuesto tiene el precio más bajo.

La fotovoltaica puede ser una excelente herramienta para reducir costes y mejorar la gestión energética de una empresa. Pero no siempre es la única respuesta, ni una instalación correctamente dimensionada garantiza por sí sola el resultado esperado.

Antes de invertir, hay algunas preguntas que conviene hacerse.

Los errores más comunes antes de invertir en energía - Elegir una propuesta únicamente por precio

1. Elegir una propuesta únicamente por precio

Cuan

do una empresa recibe varios presupuestos para una instalación fotovoltaica, es habitual comparar el precio final o el coste por kWp.

El problema es que dos propuestas con una potencia similar pueden tener alcances muy diferentes.

La ingeniería previa, el diseño de la instalación, la calidad y características de los equipos, la integración con la instalación existente, la monitorización, la legalización, la gestión del proyecto, las garantías o el mantenimiento son algunos de los elementos que pueden cambiar significativamente el alcance de una actuación.

Por eso, comparar únicamente el precio puede llevar a comparar proyectos que, en realidad, no son equivalentes.

La pregunta no debería ser solamente:

¿Qué instalación cuesta menos?

Sino:

¿Qué incluye cada propuesta y qué resultado puedo esperar de ella?

El precio es un dato importante. Pero el alcance de la actuación también forma parte de la inversión.

 

Los errores más comunes antes de invertir en energía - Pensar que instalar fotovoltaica significa automáticamente ahorrar2. Pensar que instalar fotovoltaica significa automáticamente ahorrar

Una instalación fotovoltaica produce energía. Pero producir energía no significa necesariamente que toda esa energía se traduzca en el ahorro esperado.

Para saber qué impacto puede tener una instalación hay que entender primero cómo consume energía la empresa.

¿A qué horas se concentra el consumo?
¿Cuánta potencia demanda?
¿Dónde están los principales picos?
¿Cuánto de la generación fotovoltaica podrá autoconsumirse?
¿Qué parte podría convertirse en excedente?
¿Qué coste tiene cada periodo de consumo?

Pensemos, por ejemplo, en una fábrica que trabaja las 24 horas del día. Puede disponer de una gran superficie de cubierta y tener un consumo energético elevado, pero concentrar una parte importante de su demanda fuera de las horas de producción solar.

En ese caso, instalar fotovoltaica puede seguir siendo una buena decisión, pero el análisis no debería limitarse a calcular cuántos kWh producirá la instalación.

También habrá que estudiar cómo afecta esa generación al coste energético real de la empresa, incluyendo aspectos como los perfiles de consumo, los periodos tarifarios o los picos de potencia.


Porque reducir el consumo energético y reducir el coste de la energía no son necesariamente lo mismo.


Y, dependiendo del caso, la estrategia adecuada puede combinar fotovoltaica con otras medidas: eficiencia energética, gestión de la demanda, almacenamiento u otras soluciones que permitan actuar sobre el conjunto del consumo.

 

Los errores más comunes antes de invertir en energía - Instalar fotovoltaica sin adaptar el consumo

3. Instalar fotovoltaica sin adaptar el consumo

Una vez instalada una planta fotovoltaica, la pregunta habitual es:

¿Cuánto producirá?

Pero existe otra pregunta igual de importante:

¿Cómo podemos aprovechar mejor esa producción?

En determinados procesos industriales es posible desplazar consumos hacia las horas de mayor producción solar. Algunos equipos pueden programarse para funcionar durante esas horas, determinadas cargas pueden gestionarse de forma diferente y, en algunos casos, el almacenamiento puede ayudar a desplazar energía hacia momentos en los que la producción solar ya ha terminado.

La cuestión no es simplemente producir más energía.

Es conseguir que generación y consumo trabajen juntos.

Esto puede cambiar completamente el planteamiento de un proyecto. Una instalación fotovoltaica dimensionada únicamente en función de la superficie disponible puede ser muy diferente de una instalación diseñada teniendo en cuenta cómo funciona realmente la empresa.

Por eso, el análisis energético no debería terminar cuando se instala la fotovoltaica. Es precisamente ahí cuando empieza la oportunidad de sacar todo su potencial.

 


La tecnología es una herramienta, no el punto de partida

Para diseñar una solución que tenga sentido para la forma en que funciona cada organización: La tecnología es una herramienta, la estrategia es lo primero.

La fotovoltaica puede ser una excelente solución para muchas empresas. Pero una estrategia energética no debería empezar necesariamente preguntando qué tecnología instalar.

Debería empezar preguntando:

¿Qué queremos conseguir?

Reducir costes.
Estabilizar el precio de la energía.
Aprovechar una cubierta disponible.
Reducir la exposición a determinados precios energéticos.
Mejorar la eficiencia de los procesos.
Aumentar el autoconsumo.
Gestionar mejor la demanda.

El objetivo determinará qué solución tiene sentido.

Y esa solución puede ser fotovoltaica, pero también puede incorporar almacenamiento, eficiencia energética, gestión de cargas u otras tecnologías. En muchos casos, la respuesta más interesante no está en una única tecnología, sino en cómo diferentes soluciones trabajan juntas.

Porque una buena inversión energética no consiste simplemente en instalar más capacidad.

Consiste en diseñar una solución que tenga sentido para la forma en que funciona cada organización.

La tecnología es una herramienta.

La estrategia es lo primero.